Nos aferramos a los recuerdos como un clavo ardiendo, sin darnos cuenta de que los recuerdos nos hacen daño. Cuando algo acaba es mejor pasar página, cambiar de libro, cerrar la puerta. Cerrar puertas para que otras se abran. Nadie dijo que fuera fácil, no es fácil eliminar recuerdos, pasar momentos, olvidar besos y matar el amor.
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